Revista National Geographic en español
Ballenas Francas encuentran refugio en Mares Australes
Conocidas científicamente
como "Eubalaena glacialis",
que significa: la verdadera
ballena de los hielos.
Ballenas Francas encuentran refugio en Mares Australes
Conocidas científicamente
como "Eubalaena glacialis",
que significa: la verdadera
ballena de los hielos.
Editado por Estefania Bermudez y Mónica Schmidt.
Su nombre popularmente es el de Ballena Franca, irónicamente llamada así, por los cazadores que se aprovechan de su paso por aguas costeras de poca profundidad cerca de los puertos, además de su lento peregrinaje y su constante permanencia en la superficie, esto las convirtió en presa fácil de los balleneros, que aprovechan su aceite.
Su nombre popularmente es el de Ballena Franca, irónicamente llamada así, por los cazadores que se aprovechan de su paso por aguas costeras de poca profundidad cerca de los puertos, además de su lento peregrinaje y su constante permanencia en la superficie, esto las convirtió en presa fácil de los balleneros, que aprovechan su aceite.
La ballena franca austral es un cetáceo enorme: al nacer mide entre 4 y 6 metros y pesa 3 toneladas. Crece a razón de tres centímetros y medio por día, hasta superar los 12 metros y las 50 toneladas cuando es adulto. Las hembras son más grandes que los machos.
En el Norte de América, se vuelve menos la cantidad de estos ejemplares, pero ante las perdidas sufridas, las Ballenas Francas encontraron refugio en los mares australes donde se reproducen, y son protegidas por diversas entidades.
Antecedentes
Se registran datos de su caza desde la edad media, ya que su aceite se utilizó desde la Alta Edad Media hasta el Renacimiento, y es que los europeos en el siglo XVI acabaron con la población del Atlántico Norte Oriental, provocando que las ballenas emigraran hacia América del Norte.
Protección
El interés que despiertan ha llevado a un equipo de investigación del acuario de Boston de Nueva Inglaterra a estudiar el comportamiento de estos cetáceos, y descubrir como el hombre afecta de diferentes maneras no solo el habitad de las ballenas, si no su desarrollo cotidiano en su medio ambiente.
