Nosotras, Nía y Moni vivimos inmersas en el mundo de la información, porque si tienes el tiempito de leer mas abajo, encontraras o recordaras (para aquellas y aquellos que ya nos han leído) que somos periodistas. Tenemos ante nosotras dos caminos bien definidos, pero lamentablemente hay uno que presenta la mayor cantidad de ventajas, claro ventajas para aquellos que no tengan claro lo que quieren en la vida y sobre todo de su propia vida.
Es muy fácil ser parte del montón, y sin prejuicios ni rodeos, los que siguen a su corazón la mayoría del tiempo, son los que terminan vendiendo fresquitos en el kiosco de la esquina, algunas de las personas que conozco y que estudian esta profesión se han vendido a la frivolidad de un sueldo, sin criticar, es lógico, la frase que dice “por la plata baila el mono”, con toda seguridad la afirmo, cuando se tiene necesidad, cuentas que pagar, una familia a la que por deber moral se debe ayudar con los gastos o parte de ellos se va olvidando paulatinamente los objetivos y los sueños que se mantenían incluso al final de la carrera universitaria.
Pero como periodistas es necesario que nos enfoquemos al titulo por el que responde nuestro post. ¿Somos comunicadores sociales o chismosos?, y bueno aquí es donde reitero las primeras estrofas de este grito a la libre expresión, hay “colegas” que se venden a la ideología del medio en el que laboran, pero aclaro que eso no tiene ningún inconveniente, porque si se entra a laborar en una empresa privada o del estado, por ética se respeta las políticas e ideologías del lugar, pero sin violar nuestra propia moral, nuestros principios nuestros valores, como ser humano y como profesional.
Si al comunicador que se limita a ser comprado con ideologías baratas, le llaman chismoso, no desmentiríamos el calificativo, ya que deja de lado su deber de informar como lo hace un periodista que si merezca ser llamado comunicador social, puente para pasar la información de la manera mas veraz y objetivamente posible, pero si por el contrario nos limitamos a publicar notas donde el morbo, el amarillismo se pinten en todo el panorama informativo, es aceptable ser llamado “viejos y viejas de patio”, porque nos fallamos a nosotros mismos, a la patria y a nuestra hermosa profesión.
Nía y Moni
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